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Este miércoles, el equipo del Parque Nacional Iguazú realizó una limpieza especial en las cascadas del lado brasilero, aprovechando que el caudal se encontraba en 500 mil litros por segundo, un volumen menor al promedio habitual de 1,5 millones. 

Esta reducción permitió acceder a sectores donde se acumulan monedas arrojadas por visitantes, pese a que la práctica está prohibida.

Las autoridades brasileñas remarcaron que arrojar monedas en las Cataratas no solo constituye una falta de respeto hacia el Patrimonio Natural Mundial, sino que además resulta dañino para el ecosistema.

A pesar de la presencia de carteles y campañas de concientización, el comportamiento se repite con frecuencia, obligando a realizar limpiezas periódicas.

La cantidad recolectada suele ser significativa y, una vez retirada, se destina a instituciones sociales y educativas, además de proyectos de educación ambiental y acciones de reforestación con plántulas.

El operativo de este miércoles volvió a poner en evidencia la necesidad de reforzar la conciencia ambiental entre los visitantes: las Cataratas no necesitan monedas para cumplir deseos, sino respeto y cuidado para garantizar su conservación.

 

Aunque parezca una tradición inofensiva, esta acción tiene un impacto real:

  • Contaminación: los metales se oxidan y liberan sustancias que afectan la calidad del agua.
  • Fauna en riesgo: muchos animales confunden estos objetos brillantes con alimento.
  • Residuos extra: además de monedas, se sacaron botellas, tapas y vasos.

Las monedas en buen estado serán destinadas a proyectos ambientales del parque, pero la mayoría están corroídas. La mejor forma de agradecer a la naturaleza es dejándola intacta.

Autor: admin