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El último punto de asfalto es Miraflores. Desde allí hacia el interior, el ingreso se torna casi imposible en jornadas de mal tiempo. Solo vehículos 4x4, equipados con herramientas básicas como palas, sogas o cadenas para remolque, logran avanzar en medio del barro. En muchos casos, la única alternativa real son tractores u otros vehículos pesados adaptados a condiciones rurales extremas.

 

Las complicaciones impactan directamente en la conexión con localidades clave del impenetrable como Misión Nueva Pompeya, El Sauzalito, Fuerte Esperanza y Comandancia Frías, donde el aislamiento se vuelve una constante cada vez que llueve.

En este contexto, crecen las expectativas por la pavimentación de la Ruta 9. El gobernador Leandro Zdero anunció el financiamiento de 30 millones de dólares para iniciar de manera urgente un primer tramo entre Miraflores y Las Hacheras, una obra largamente esperada por toda la región.

La concreción de este proyecto significaría un cambio estructural: garantizar conectividad, acceso a servicios básicos, asistencia sanitaria y desarrollo productivo para una de las zonas más postergadas del Chaco.

Hoy, el impenetrable sigue esperando. Pero también mantiene viva la esperanza de que, en un futuro cercano, entrar y salir deje de ser una odisea y pase a ser un derecho garantizado, sin depender del clima.

Ampliaremos.

Autor: admin

Fuente: cadena los Ángeles