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Aunque la inflación muestra señales de desaceleración y algunos indicadores económicos comienzan a estabilizarse, el consumo masivo continúa en caída y refleja que la recuperación todavía no llega al bolsillo de la mayoría de los argentinos.

Según el último relevamiento de la consultora Scentia, las ventas de productos de consumo masivo registraron en abril una baja interanual del 3,8% , mientras que el acumulado de 2026 se mantiene en terreno negativo con una caída del 3,3%. El dato vuelve a encender señales de alerta en medio del discurso oficial que sostiene que la economía inició una etapa de recuperación.

El informe cobra relevancia porque se da en un contexto de inflación mensual del 2,6% y con un PBI que mostró un crecimiento del 2,1% durante 2025. Sin embargo, la mejora macroeconómica aún no se traduce en una recuperación concreta del consumo cotidiano.

"El mes de abril mantiene el signo negativo de los meses anteriores, aunque mostrando una desaceleración respecto al mes previo", explicó Osvaldo del Río, director de Scentia. De acuerdo con el especialista, el comportamiento de las ventas refleja una economía "a dos velocidades", donde algunos sectores logran sostenerse mientras otros siguen profundamente golpeados.

Los canales tradicionales fueron los más afectados. Las cadenas de supermercados y mayoristas registraron una caída del 4,5%, mientras que los kioscos y comercios de cercanía agrupados en el segmento K+T retrocedieron un 4,8%, siendo el rubro con peor desempeño. Los autoservicios independientes también mostraron números negativos, aunque algo más moderados, con un descenso del 3%.

En contraste, el comercio electrónico volvió a consolidarse como el gran ganador. El e-commerce creció un 40,4% interanual en abril y acumula una suba del 33,6% en lo que va del año, confirmando un cambio estructural en los hábitos de consumo de los argentinos.

Las farmacias, por su parte, lograron mantenerse prácticamente estables, con una leve suba del 0,1%, siendo el único canal físico que evitó cerrar en rojo.

El informe también revela cambios en las prioridades de compra de los consumidores. Las únicas categorías que mostraron crecimiento fueron bebidas con alcohol (+6,7%) y bebidas sin alcohol (+4%). En cambio, los productos considerados menos esenciales sufrieron fuertes retrocesos.

Los artículos impulsivos —como golosinas o snacks— se desplomaron un 12%, mientras que los perecederos cayeron 7,8%. También bajaron las compras vinculadas al desayuno y merienda (-7,6%) y los productos de limpieza del hogar (-5,9%). 

Para los analistas, estos números reflejan una realidad marcada por el ajuste del gasto familiar y la pérdida del poder adquisitivo, pese a la desaceleración inflacionaria.

Del Río señaló que existe cierto optimismo moderado de cara a los próximos meses, impulsado por la baja en el ritmo de aumento de precios. "El precio promedio ponderado del consumo masivo continúa con tendencia descendente", sostuvo. Y agregó que, si la inflación sigue desacelerándose, podría comenzar a observarse un impacto positivo en las ventas.

Aun así, el panorama sigue mostrando fuertes contrastes. Mientras algunos sectores de la economía exhiben señales de recuperación —como la construcción, que creció 12,7% interanual en marzo— otros continúan en crisis. La producción automotriz cayó 17,5% en abril y las importaciones también mostraron retrocesos.

En ese contexto, el consumo masivo continúa siendo uno de los indicadores más sensibles de la economía real y deja en evidencia que, más allá de la estabilización macroeconómica, gran parte de la sociedad todavía enfrenta dificultades para recuperar capacidad de compra.

Autor: admin