¿UNA MUERTE EVITABLE?: LO QUE REVELÓ LA AUTOPSIA DE DIEGO MARADONA DURANTE EL JUICIO
Peritos forenses describieron un deterioro progresivo con fallas cardíacas y compromiso de múltiples órganos, y sostuvieron que había signos clínicos evidentes que requerían atención médica previa.
En la séptima audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona, peritos forenses expusieron que el exfutbolista atravesó un proceso de deterioro progresivo antes de morir el 25 de noviembre de 2020. Los especialistas sostuvieron que no se trató de un evento repentino, sino de una agonía prolongada con signos evidentes que, según explicaron, no fueron tratados a tiempo.
Durante la jornada declararon tres peritos, entre ellos el jefe de la morgue de San Isidro, Federico Corasaniti. Los testimonios detallaron un cuadro clínico complejo que compromete la actuación de los profesionales imputados por presunta negligencia.
Uno de los datos centrales fue la presencia de coágulos separados en las cavidades cardíacas. Según explicaron, este hallazgo indica que la sangre se estancó mientras el corazón fallaba de manera progresiva. En ese sentido, los especialistas insistieron en que el proceso no fue súbito.
Además, confirmaron acumulación de líquido en el abdomen, ascitis, y en el saco pericárdico, lo que configura un derrame. De acuerdo con el testimonio, estas condiciones se desarrollaron cuando el paciente estaba con vida y durante un período considerable.
"La muerte no es un momento, es un proceso", sostuvo Corasaniti, al describir un cuadro de insuficiencia cardíaca con signos clínicos detectables. Los peritos también descartaron que la hinchazón abdominal se haya producido después del fallecimiento. Señalaron que la acumulación de líquido subcutáneo es un fenómeno que ocurre únicamente en un organismo vivo.
En paralelo, los estudios toxicológicos indicaron que no había presencia de alcohol ni sustancias en niveles de abuso en sangre al momento de la muerte.
Daños en los órganos
La médica anatomopatóloga Silvana De Piero analizó las vísceras y describió lesiones en múltiples órganos. Indicó que el hígado presentaba signos compatibles con cirrosis, mientras que el riñón evidenciaba glomeruloesclerosis, una patología que se desarrolla con el tiempo.
En el corazón detectaron infiltración grasa, rotura de fibras miocárdicas y fibrosis, todas alteraciones de evolución prolongada. También hallaron depósitos de colesterol en arterias, hiperplasia en el sistema de conducción eléctrica y aterosclerosis calcificada.
El pulmón, en tanto, mostraba un edema severo. "Entraba el aire pero no podía salir, entonces se empezaban a romper los tabiques y generaba una asfixia. Esto se produce con días", explicó la perito.
El cerebro también presentaba edema, que la especialista vinculó con una descompensación general del organismo. "Estaba cursando un cuadro de edema generalizado", afirmó ante el tribunal.
El juicio busca determinar la responsabilidad de ocho profesionales de la salud por la atención médica brindada en los días previos a la muerte del exjugador.
fm los angeles
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