FUROR POR LA SCALONETA: 9 DE CADA 10 ARGENTINOS CAMBIARÍA SUS PLANES PARA VER A LA SELECCIÓN
Una encuesta reveló que la mayoría de los argentinos están dispuestos a alterar compromisos personales, laborales y sociales para seguir los partidos de Argentina. Especialistas explican que detrás del fenómeno intervienen la identidad colectiva, la necesidad de pertenencia y el temor a quedarse afuera de un acontecimiento compartido.
Una encuesta mostró la magnitud de la pasión que despierta la Selección Argentina: el 88% de los consultados afirmó que modificaría algún aspecto de su agenda para no perderse un partido importante del equipo nacional. Desde cambios en horarios laborales hasta la reprogramación de viajes, cumpleaños e incluso bodas, los datos reflejan el lugar privilegiado que ocupa el fútbol en la vida cotidiana de los argentinos.
La Copa del Mundo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá tiene una característica particular, ya que se extiende durante más de un mes y coincide con jornadas de trabajo, estudio y actividades familiares. En ese escenario, los encuentros de la Selección aparecen como eventos capaces de alterar la rutina de millones de personas.
El relevamiento indica que el 46% reorganizaría su trabajo o sus horarios de estudio para seguir un partido decisivo. Además, el 41% modificaría compromisos con familiares o amigos y el 32% cambiaría comidas, cenas o reuniones sociales.
Los porcentajes también alcanzan situaciones más difíciles de reprogramar. El 20% aseguró que movería una cita médica, mientras que el 18% cambiaría un viaje y el 17% modificaría la fecha de un cumpleaños para no perderse un encuentro clave del conjunto argentino.
Para los especialistas en comportamiento social, estas decisiones no responden únicamente a la pasión deportiva. Explican que durante un Mundial se fortalece el sentido de pertenencia a una comunidad y se potencia la construcción de una identidad compartida. Los rituales, los colores, las canciones y la expectativa colectiva generan una experiencia emocional que trasciende el resultado de un partido.
También influye el denominado FOMO, sigla en inglés de "Fear Of Missing Out" o miedo a quedarse afuera. Seguir un partido de la Selección en vivo implica participar de conversaciones, emociones y recuerdos que se construyen en tiempo real. Quienes no forman parte de ese momento suelen percibir una sensación de exclusión respecto de una experiencia colectiva.
Los psicólogos señalan además que el fútbol activa mecanismos asociados con la recompensa emocional. La incertidumbre del resultado, la expectativa previa y la posibilidad de una celebración compartida estimulan procesos vinculados con la liberación de dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación.
Los datos más llamativos del estudio muestran hasta dónde puede llegar esa prioridad emocional. El 9% de los encuestados afirmó que cambiaría la fecha de una boda para evitar coincidir con un partido importante de Argentina, el 6% reprogramaría incluso su propio casamiento y el 4% modificaría la fecha de un funeral.
fm los angeles
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