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Al llegar a un sector de avenida Lisandro de la Torre al 3700, los uniformados encontraron la cabeza del animal, vísceras y otros restos de la faena. En el lugar también observaron huellas de un equino que los condujeron hasta la vivienda de una mujer de 30 años.

 

La ciudadana manifestó a los policías que había comprado alrededor de 40 kilos de carne a dos hombres que pasaron por su domicilio ofreciendo el producto poco antes del procedimiento.

 

Por disposición de la Fiscalía Rural, se procedió al secuestro de los 40 kilos de carne de dudosa procedencia y del freezer donde estaba almacenada. Además, se inició una investigación para establecer el origen del búfalo e identificar a los responsables de la faena ilegal.

 

El caso vuelve a poner en evidencia la problemática del abigeato y la comercialización clandestina de carne, una práctica que no solo afecta a los productores ganaderos, sino que también representa un riesgo para la salud pública debido a la falta de controles sanitarios.

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