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España sufrió, sudó y, cuando el partido parecía encaminarse a un desgastante alargue, apareció la figura de siempre. Mikel Merino, el mismo que ya había sido decisivo contra Portugal, volvió a vestirse de héroe para darle a la Furia Roja un agónico pase a las semifinales del Mundial 2026. Fue 2-1 sobre Bélgica, con un gol en el minuto 88 que estalló las gradas del Estadio Los Ángeles.

   El partido había comenzado con el libreto esperado. España, fiel a su identidad, tomó la posesión desde el primer minuto, pero se encontró con una Bélgica bien plantada, ordenada atrás y peligrosa al contragolpe con la velocidad de Jérémy Doku y la visión de Kevin De Bruyne. La primera media hora fue de estudio, sin demasiadas emociones, hasta que Fabián Ruiz aprovechó un rebote en el área para adelantar a los ibéricos. El gol parecía darle tranquilidad a España, pero los Diablos Rojos no se rindieron. Sobre el final del primer tiempo, Charles De Ketelaere empató tras una gran jugada colectiva, y todo quedó abierto para el complemento.

   En la segunda mitad, España empujó con el desequilibrio de Lamine Yamal, pero Bélgica resistía. Y entonces llegó el golpe inesperado para los belgas: Thibaut Courtois, el arquero del Real Madrid, sintió una lesión muscular en la pierna izquierda y debió abandonar el campo entre lágrimas. Su reemplazo, Senne Lammens, tuvo poco trabajo hasta el final, cuando un centro al área generó un rebote que el joven guardameta no pudo controlar. Allí estaba Merino, quien había ingresado apenas dos minutos antes, para empujar la pelota y desatar la locura.

   El gol del volante de la Real Sociedad no solo dio el triunfo, sino que repitió la escena de los octavos de final, cuando también entró en los minutos finales para liquidar a Portugal. Con esta victoria, España se medirá en semifinales con Francia, que eliminó a Argentina en la otra llave. Bélgica, por su parte, se despide del torneo con la cabeza en alto, pero con la amargura de haber estado tan cerca y de haber perdido a su arquero estrella en el momento más crítico. Para la Roja, en cambio, la ilusión sigue intacta, y Merino se ha convertido en el comodín inesperado que puede cambiar la historia.

Autor: admin