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Los perros y gatos dejaron hace tiempo de ocupar únicamente el lugar de "mascotas" para convertirse, en numerosos hogares, en integrantes reconocidos de la familia. En una entrevista con N9, el psicólogo especializado en antrozoología Marcos Díaz Videla explicó que esta transformación forma parte de un cambio cultural que se profundizó durante las últimas décadas. "Tenemos mayor conciencia acerca de la importancia del bienestar animal y, como sociedad, estamos aceptando más la diversidad para elegir cómo queremos conformar nuestra familia", señaló.

 

Uno de los fenómenos que suele asociarse con este cambio es la postergación de la maternidad y la paternidad entre los adultos jóvenes. Díaz Videla aclaró que cuidar a un animal y tener hijos no son procesos necesariamente contrapuestos ni uno reemplaza al otro. Según explicó, las mayores exigencias laborales y las transformaciones en los roles familiares hacen que muchas personas puedan asumir con mayor facilidad el cuidado de un animal en determinadas etapas de sus vidas. "Eso no quiere decir que una cosa reemplace a la otra", sostuvo, y agregó que algunas investigaciones incluso detectaron que parejas que atraviesan juntas la crianza de un animal luego presentan una mayor probabilidad de tener hijos.

 

El vínculo afectivo tampoco es un fenómeno reciente. El especialista recordó que la relación entre seres humanos y perros se remonta a tiempos prehistóricos y que existen evidencias de cuidados asociados a comportamientos parentales desde entonces. "Desde la prehistoria que tenemos perros de compañía", afirmó. Además, rechazó que desarrollar una relación profunda con un animal implique algún tipo de problema psicológico: "Las personas que desarrollan vínculos afectivos y estrategias de cuidado parental hacia sus animales no tienen ningún trastorno mental ni déficit social por hacerlo".

 

La transformación también puede verse en la manera de educarlos. Díaz Videla comparó este proceso con los cambios que atravesó la crianza infantil y señaló que las prácticas basadas exclusivamente en castigos fueron dejando espacio a métodos apoyados en el refuerzo positivo, el afecto y la comprensión de las necesidades del animal. "La educación fue cambiando en los últimos tiempos", explicó. A la par crecieron los alimentos específicos, las guarderías, los educadores caninos, los servicios veterinarios especializados y hasta los festejos de cumpleaños, una muestra de cómo los animales comenzaron a integrarse también a rituales tradicionalmente humanos.

 

Ese cambio cultural llegó además a comercios, bares, restaurantes, hoteles y otros establecimientos que se presentan como pet friendly. Sin embargo, el especialista advirtió que permitir animales no alcanza para que un lugar sea verdaderamente amigable con ellos. Los espacios deben estar preparados para garantizar comodidad y seguridad, evitando, por ejemplo, ubicar a los perros en zonas de circulación constante. "No alcanza con servir un tachito de agua para que tu establecimiento sea pet friendly", remarcó, aunque consideró positivo que cada vez existan más iniciativas orientadas a integrar responsablemente a los animales.

 

Durante la conversación con N9 también se abordó el proyecto presentado en la Legislatura chaqueña para establecer licencias laborales vinculadas al cuidado o fallecimiento de animales de compañía. Díaz Videla consideró que reconocer el duelo por una mascota puede contribuir al bienestar psicológico de los trabajadores y evitar que ese dolor sea socialmente invalidado. "Elaborar un duelo, con independencia de la especie que uno pierde, necesita reconocimiento y acompañamiento", expresó. Y agregó que, si la sociedad eleva las exigencias relacionadas con el bienestar animal, también debe brindar herramientas para poder cumplirlas: "Hay que proveer de los recursos para que la gente se haga cargo de ellos".

Autor: admin