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El gobierno de Irán advirtió este lunes a Corea del Sur que un eventual despliegue militar en el estrecho de Ormuz será considerado un apoyo directo a Estados Unidos y le anticipó "graves consecuencias" si da ese paso. La amenaza llegó después de que la Presidencia surcoreana confirmara, el viernes, que evalúa opciones —incluidas medidas militares— para colaborar con la seguridad de la navegación en el estrecho, uno de los principales corredores petroleros del planeta.

El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, publicó la advertencia en la red social X, en idioma coreano. Sostuvo que ninguna nación "que se precie de su soberanía" debería ceder ante lo que definió como presiones de Washington, y remarcó que cualquier participación militar extranjera en el golfo Pérsico o en Ormuz será leída por Teherán como un gesto hostil.

La respuesta de Seúl no se hizo esperar. La Cancillería surcoreana señaló que mantiene contacto con la comunidad internacional para restablecer "la paz y la estabilidad en Oriente Medio" y garantizar la libre navegación de todos los buques, incluidos los propios. Un funcionario del gobierno, que habló bajo condición de anonimato, precisó que la decisión sobre un eventual envío de tropas "aún está en curso" y que cualquier aporte respetaría la capacidad de defensa del país asiático.

De fondo aparece la presión de Donald Trump, que reprochó públicamente a Seúl no sumarse a la política de desnuclearización de Irán impulsada por Washington. El mandatario había ordenado en agosto reducir de forma sustancial las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur frente a Corea del Norte, un gesto que analistas leyeron como un intento de liberar recursos militares para la ofensiva contra Teherán.

El cruce diplomático se da en medio de una nueva escalada entre Washington y Teherán. Horas antes, el Ejército estadounidense había negado que fuerzas iraníes atacaran un buque no tripulado en Ormuz —como aseguró la Guardia Revolucionaria— y calificó esa versión de "mentira total". El capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central (CENTCOM), remarcó que ninguna embarcación estadounidense fue atacada ese día.

El episodio se suma a una semana de fuerte tensión en el Golfo. Estados Unidos había atacado el sábado tres petroleros iraníes en represalia por el lanzamiento de misiles contra buques de guerra de su Marina, tras casi un mes de relativa calma en un conflicto que estalló el 28 de febrero con una ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que la etapa de las "respuestas proporcionadas" llegó a su fin.

En ese marco, el titular del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, anunció que Teherán prevé declarar una "zona de exclusión" fuera del estrecho de Ormuz, dirigida contra los buques que intenten cruzar sin autorización. Según explicó en la televisión estatal, esa zona se extendería desde la línea del bloqueo naval estadounidense hacia el golfo Pérsico, aunque no precisó una fecha de entrada en vigencia.

Irán bloqueó el estrecho de Ormuz —por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial— tras el inicio de la guerra y lo convirtió en su principal herramienta de presión: paralizó buena parte de las exportaciones petroleras por esa vía, exige autorización a los buques que buscan cruzarla y ataca a los que intentan evadir el control. Estados Unidos, por su parte, mantiene un cerco sobre puertos y embarcaciones iraníes, aunque logró reabrir parte del tráfico marítimo por una ruta alternativa cercana a Omán.

Autor: admin