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Luiz Inácio Lula da Silva se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y consiguió un nuevo mandato al frente del país, de acuerdo con los resultados informados. Con el 99,79 % de las mesas escrutadas, el actual jefe de Estado obtuvo el 51,76 % de los votos, equivalentes a 64.092.177 sufragios, mientras que su principal oponente alcanzó el 48,24 %, con 59.734.450 votos.

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El resultado representa un cambio respecto de la primera vuelta, en la que su rival había quedado al frente de la votación. La definición se produjo después de una breve campaña electoral y dos debates presidenciales, en una contienda marcada por la polarización política.

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La diferencia entre ambos candidatos configura un desenlace que deberá analizarse en relación con los pronósticos y las últimas encuestas difundidas antes de la votación. La confirmación definitiva de los datos corresponde a la autoridad electoral brasileña.

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Lula da Silva revierte el resultado y hace historia en Brasil

Cuando Luiz Inácio Lula da Silva salió de la sede de la Policía Federal en Curitiba, Brasil, el 8 de noviembre de 2019, cientos de simpatizantes lo esperaban. Muchos habían permanecido frente al edificio, de manera intermitente, durante gran parte de los 580 días que pasó en prisión, con vigilias para defender su inocencia y exigir su libertad. En cada jornada, le hacían llegar sus saludos con un ritual de "buenos días", "buenas tardes" y "buenas noches".

Lula emergió entre la multitud e hizo lo que mejor ha sabido hacer a lo largo de su trayectoria política: dar un discurso. "No encarcelaron a un hombre. Intentaron matar una idea. Pero no se puede matar una idea", afirmó entonces. Años después, el dirigente del Partido de los Trabajadores volvió a imponerse en las urnas y consiguió una victoria que marcará un nuevo capítulo en la política brasileña.

Con el 96% de los votos contabilizados, Lula obtuvo el 51,7% de los sufragios, frente al 48,3% del senador Flávio Bolsonaro, según los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE). De esta manera, se convertirá en el primer presidente de Brasil en acceder a un cuarto mandato, el segundo consecutivo, y continuará al frente de la mayor economía de América Latina, en una región donde la derecha ganó terreno en los últimos años.

 

 

La elección tuvo un desenlace ajustado. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había llegado a la segunda vuelta con una ligera ventaja en algunas encuestas, aunque los últimos sondeos anticipaban un escenario de empate técnico. En la primera vuelta, el senador había obtenido 2,2 millones de votos más que Lula, una diferencia que el actual mandatario consiguió revertir en la instancia definitiva.

Durante los últimos días de campaña, Lula concentró sus esfuerzos en movilizar a los indecisos y a quienes no habían participado de la primera vuelta, en la que la abstención alcanzó el 21%, el nivel más alto desde 1998. La estrategia apuntó a ampliar su base electoral en una contienda marcada por la polarización y la disputa por el rumbo político del país.

Flávio Bolsonaro, por su parte, hizo de la seguridad uno de los principales ejes de su campaña, con propuestas de endurecimiento de las penas y de reducción de la edad de responsabilidad penal para determinados delitos graves. Su derrota representa un revés para el movimiento político encabezado por su padre, Jair Bolsonaro, condenado por golpismo.

El triunfo consolida a Lula como uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y le permitirá continuar al frente del Gobierno brasileño. La victoria también marca un nuevo capítulo en la disputa política de Brasil, donde dos proyectos enfrentados volvieron a medirse en una elección que se definió por una diferencia de pocos puntos.

Autor: admin

Fuente: noticiero9