LA RUTA HACIA EL IMPENETRABLE: UN SUEÑO QUE AVANZA ENTRE EL PROGRESO Y LOS RECUERDOS
Por Romildo Lavia Rachz | 26 de octubre de 2026, 17:21 hs.
Hay obras que se miden en kilómetros, en porcentajes de ejecución o en toneladas de materiales. Pero hay otras que se miden en sueños, en sacrificios, en ausencias y en la esperanza de generaciones enteras. La ruta hacia El Impenetrable, en el tramo Miraflores–Las Hacheras, es una de ellas.
Cada vez que paso y veo los avances de esta obra, inevitablemente pienso en mi viejo. Recuerdo su emoción cuando hablaba de este camino y decía: “Esto es una obra esperada por todos nosotros”.
Mi padre se llamaba *Omar Luis Lavia*. Fue chofer de ambulancia en Miraflores, un hombre que hizo de su trabajo un compromiso con la vida de los demás. Recorrió miles de veces los caminos del norte chaqueño, bajo la lluvia, entre el barro y en las peores condiciones que uno pueda imaginar.
Salía cuando alguien lo necesitaba, sin importar el día ni la hora. Muchas veces no estuvo en Navidad ni en los recibimientos de Año Nuevo, porque su deber estaba en otra parte: trasladando a un enfermo, buscando asistencia o intentando llegar a tiempo cuando cada minuto contaba.
Volvía cansado. Los años, el desgaste físico y las exigencias de aquel trabajo dejaron sus marcas. En enero de 2026, mi viejo partió al encuentro con el Altísimo.
Y aunque ya no está físicamente, hay algo que sigue presente en cada kilómetro de esta ruta: su sueño.
Porque para él, como para tantos trabajadores de la salud y habitantes de esta región, un camino en buenas condiciones no era un lujo. Era una necesidad. Era la posibilidad de trasladar a un paciente con mayor seguridad, de llegar a tiempo, de regresar a casa y de garantizar que la distancia no se convirtiera en un obstáculo para salvar una vida.
También recuerdo aquella conversación con el gobernador Leandro Zdero, cuando me habló de mi padre. “Era un gringo grandote”, me dijo, y luego me transmitió un mensaje que guardé en la memoria: “Quédese tranquilo, que la ruta se va a hacer porque el financiamiento y el compromiso político lo tenemos”.
Hoy, al observar los avances en el tramo Miraflores–Las Hacheras, aquellas palabras vuelven a cobrar sentido. La obra continúa avanzando y renueva las expectativas de una región que durante décadas reclamó mejores caminos.
Pero ¿qué representa esta ruta para El Impenetrable?
Representa conectividad, trabajo y progreso. Significa mejores oportunidades para la producción, posibilidades para el turismo y condiciones más favorables para quienes apuestan a desarrollar sus emprendimientos en el corazón del monte chaqueño. Significa, sobre todo, arraigo: que las familias puedan quedarse en su tierra y proyectar un futuro con más oportunidades.
Hace poco, al conversar con Gustavo Álvarez, chofer de ambulancia de Wichí-El Pintado, volví a encontrar en sus palabras ese sentimiento que conozco desde la infancia. En su relato reconocí las dificultades, el compromiso y la vocación de tantos trabajadores que transitan estos caminos para asistir a quienes más lo necesitan.
Su testimonio me llevó nuevamente a mi historia familiar, a las ausencias, a aquellas fechas especiales en las que mi padre no estaba en casa porque había salido a cumplir con su deber.
Por eso, esta ruta no es solamente una obra pública para mí. Es también una parte de nuestra historia. Es el recuerdo de quienes se fueron soñando con caminos mejores y de quienes hoy tenemos la oportunidad de ver cómo aquel anhelo comienza a tomar forma.
Mi viejo ya no está para verla. Y esa es una de las cosas que más me conmueven. Me brotan lágrimas por su ausencia, pero también siento alegría al comprobar que algunas cosas empiezan a cambiar en esta tierra que tanto queremos.
No puedo dejar de pensar en él cada vez que veo los avances. En aquel chofer de ambulancia que conocía el monte, el barro, la lluvia y la urgencia. En el hombre que muchas veces dejó a su familia para salir a ayudar a otra.
Don Lavia soñaba con caminos que permitieran llegar siempre, sin importar el día ni la hora.
Hoy, mientras la ruta avanza hacia Las Hacheras, su sueño sigue caminando con nosotros.
Porque hay caminos que conducen a un destino, pero hay otros que también nos devuelven a quienes fuimos, a quienes amamos y a todo aquello que nunca dejamos de soñar.
Esta ruta es progreso para El Impenetrable. Es esperanza para sus habitantes. Y para mí, hijo de un trabajador que entregó tantos años de su vida recorriendo estos caminos, es también una forma de sentir que una parte de mi viejo sigue aquí, acompañándonos kilómetro a kilómetro.
fm los angeles
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