Viernes, 05 de junio
GENERALES

TENSIÓN EN EL VATICANO: EL CÓNCLAVE SE ACERCA CON LA IGLESIA DIVIDIDA Y SIN UN FAVORITO CLARO

A horas del inicio del cónclave, la Iglesia Católica se enfrenta a una de las elecciones más inciertas de su historia reciente. La división entre los cardenales marca el clima en Roma, mientras se definen los últimos detalles logísticos.

En medio de ese escenario, una imagen viral de Donald Trump vestido de papa —generada con inteligencia artificial— se coló en la conversación y encendió las alarmas en el Vaticano.

El domingo por la noche llegó a Roma el último de los cardenales electores, Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, procedente de Yakarta. Con su arribo, quedó conformado el grupo completo de 133 cardenales con derecho a voto que este miércoles a las 16.30 ingresarán a la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Francisco, fallecido el pasado 21 de abril. La décima congregación general, celebrada el lunes por la mañana, reunió a 179 cardenales, incluidos los mayores de 80 años, que ya no votan pero participan del debate previo. Solo resta una última reunión el martes por la mañana antes del ingreso formal al cónclave. Las habitaciones en la residencia Santa Marta ya están asignadas, y los cardenales comenzarán a instalarse en las próximas horas.

   Pero más allá del protocolo y los detalles logísticos, el panorama interno sigue cargado de incertidumbre. Las filtraciones desde dentro del Vaticano y las declaraciones en voz baja de varios purpurados reflejan una Iglesia dividida en torno al legado de Francisco. Para algunos sectores, sus reformas —como la descentralización del poder, la apertura pastoral hacia colectivos antes marginados o su visión crítica del capitalismo— representaron una renovación necesaria. Para otros, implicaron una ruptura con la tradición, una erosión de la autoridad y un debilitamiento doctrinal.

   El eje del debate que atraviesa estas horas clave gira en torno a una pregunta que divide a la Curia: ¿se debe continuar el camino del papa argentino o es momento de volver a una Iglesia más jerárquica, vertical y doctrinalmente estricta? La clave será hallar un candidato que pueda tender puentes entre ambos mundos: que mantenga sensibilidad hacia las problemáticas sociales pero que también logre estabilizar la conducción interna y contener las tensiones entre las diferentes alas del catolicismo global.

   La polarización no se limita al Vaticano. El contexto internacional también se filtra entre las paredes de mármol. Durante las 26 intervenciones registradas este lunes en la congregación, varios cardenales alertaron sobre la fragmentación de la Iglesia y el creciente riesgo de que las disputas ideológicas opaquen la misión espiritual. En ese mismo clima de alerta, circuló por redes sociales una imagen creada por inteligencia artificial que muestra a Donald Trump caracterizado como papa. El contenido fue leído en Roma como un gesto político deliberado: una crítica a Francisco y un intento de presionar por un perfil opuesto para el próximo pontífice, especialmente en temas como migración, clima o las relaciones con China. En sectores de la Curia, la imagen fue considerada una "intromisión externa" en un proceso que debería mantenerse alejado de los vaivenes geopolíticos.

   Este cónclave será, además, el más multicultural de la historia de la Iglesia: estarán representados 71 países. Esa diversidad es a la vez una riqueza y un desafío. La representación del sur global ha crecido de forma notable: hoy concentra el 50% del electorado, frente al 35% del cónclave anterior. África, con 18 cardenales electores, muestra una línea clara de conservadurismo teológico. En varias intervenciones, sus representantes se manifestaron contrarios a las bendiciones a parejas homosexuales y a las aperturas promovidas por Francisco. En contraposición, los sectores progresistas buscan apoyos en Asia y Oceanía, que aportan 23 votos, y en parte de América Latina, donde aún resuena el legado pastoral del papa argentino.

   El ambiente, según relatan fuentes cercanas al proceso, es el de una especie de congreso internacional donde muchos cardenales se ven por primera vez cara a cara. Portan credenciales para identificarse, se reparten hojas con perfiles biográficos de sus colegas y exploran alianzas discretas en los pasillos. "Necesitamos más tiempo", reconoció el cardenal Jean-Paul Vesco, de Francia, al ser consultado por la prensa. Otros, como el iraquí Louis Raphael Sako, anticipan varias rondas de votación antes de acercarse a un consenso. A diferencia de otros cónclaves donde el favorito emergía con claridad en los días previos, hoy todo parece abierto.

   En la lista de posibles papables figuran varios nombres que ya circulaban en quinielas previas. El más mencionado es Pietro Parolin, actual secretario de Estado del Vaticano, con amplio conocimiento diplomático y una figura moderada. Pero su rol como número dos de Francisco puede jugarle en contra ante los sectores que buscan un cambio de rumbo. Otro perfil fuerte es el del cardenal filipino Luis Antonio Tagle, considerado un puente entre Asia y Occidente, aunque su cercanía con Francisco podría dificultar su elección en un contexto polarizado. También se mencionan a Matteo Zuppi (Italia), cercano al movimiento Comunidad de Sant’Egidio y con experiencia en mediaciones internacionales; a Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, con fuerte presencia en Medio Oriente; y a Jean-Marc Aveline (Francia), defensor del diálogo interreligioso.

En los márgenes de las apuestas, emergen figuras como Neri Ferrao, de India, y Pablo Virgilio David, también filipino, que ganaron protagonismo en las últimas semanas por sus posturas firmes en temas sociales y su bajo perfil político. Otro candidato posible, aunque más controversial, es el estadounidense Robert Francis Prevost, a quien algunos sectores acusan de falta de acción en la gestión de abusos en Perú.

   En paralelo, comienzan a circular rumores sobre posibles pactos entre bloques regionales. Uno de ellos, rápidamente desmentido por la embajada de Hungría, insinuaba un acuerdo entre el cardenal Peter Erdö y Parolin para intercambiar apoyos. Estas maniobras no son nuevas en la historia de los cónclaves, pero en este caso reflejan con crudeza lo fragmentado del mapa eclesiástico actual.

   A menos de 48 horas del inicio oficial del cónclave, los cardenales intensifican los contactos informales, cruzan opiniones, intercambian análisis. Pero la unidad aún parece lejana. La figura de Francisco, incluso tras su muerte, sigue gravitando en el centro del debate. Su pontificado reconfiguró el tablero de poder dentro del Vaticano, y su sucesor no solo heredará su silla, sino también una Iglesia cruzada por tensiones teológicas, culturales y políticas que se extienden mucho más allá de los muros de la Ciudad Eterna.

fm los angeles

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