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DELMIRO “EL TIGRE” ÑATO CABANA, GUARDIÁN DEL MONTE Y ANFITRIÓN DEL IMPENETRABLE
En el corazón del Impenetrable chaqueño, a pocos kilómetros del Parque Nacional, vive Delmiro Cabana, más conocido como “El Tigre” Ñato Cabana, un hombre nacido y criado en el monte, testigo del paso del tiempo y profundo conocedor de la naturaleza que lo rodea.
“Aquí nací y aquí me crié”, dice con orgullo. A sus más de siete décadas de vida, Delmiro conserva intacta la memoria del monte, sus sonidos, sus ciclos y sus reglas. “El tiempo te enseña y te da tus límites”, reflexiona, mientras recorre su campo y comparte historias que hablan de convivencia, respeto y adaptación.
VIVIR CON LA NATURALEZA, NO CONTRA ELLA
La vida en el monte no es sencilla. Delmiro lo explica con naturalidad, como quien acepta lo que la tierra da y también lo que quita. Los pumas, por ejemplo, forman parte del paisaje cotidiano.
“Es más fácil para ellos cazar animales domésticos que cazar en el monte”, cuenta. “El guasuncho es muy rápido, cuesta mucho agarrarlo. En cambio, el rodeo está ahí”.
Sin rencor, relata las pérdidas sufridas y deja en claro que la convivencia con la fauna siempre fue así:
“Siempre fue así, no es de ahora. Antes había menos pumas mansos, ahora llegan más al rodeo”.
SABERES DEL MONTE Y CONSTRUCCIÓN ANCESTRAL
Su casa, fresca incluso en los días más calurosos, está construida con técnicas tradicionales. “Esto es adobe crudo”, explica. “El rebocado es barro con arena y arriba bosta de vaca, bien finito, para que no se parta”.
El techo, hecho con palmas ahuecadas a hacha, tiene décadas de historia: “Estas palmas deben tener unos cincuenta años”.
Cada rincón tiene un sentido: la cisterna para el agua de lluvia, el horno de barro bajo techo “por si llueve”, el fogón siempre listo. “Acá estamos completos”, resume.
TURISMO RURAL CON IDENTIDAD
Delmiro recibe visitantes de distintos puntos del país y del mundo. “Vienen ingleses, suizos, italianos… a veces con traductor”, cuenta entre risas. Muchos llegan buscando experiencias auténticas, contacto directo con la naturaleza y la vida rural.
“Algunos vienen a hacer turismo rural, a trabajar en corrales, a caminar el monte”, explica. Los senderos que ofrece recorren su propio campo y duran alrededor de dos horas. “Les voy contando, mostrándoles las plantas, cuáles son medicinales, cuáles se pueden comer”.
Sobre los frutos del monte, es claro: “La fruta nunca es venenosa. Los animales la comen y no se mueren”. Menciona el chañar, el mistol y la algarroba, base de harinas, bebidas y comidas tradicionales. “Nosotros nos criamos con eso”, afirma.
EL VALOR DE LO SIMPLE
La gastronomía es parte esencial de la experiencia: guiso carrero, asado de chivo, empanadas de charque cuando el clima lo permite. “El guiso carrero con carne de chivito es más sabroso”, asegura.
La hospitalidad es una regla no escrita: “Cuando hay que atender a la gente, se la atiende así”.
UN LUGAR QUE ESPERA Y RESISTE
El Impenetrable es, para Delmiro, un territorio de oportunidades y desafíos constantes. “O hay poca agua o hay demasiada. Siempre algo pasa”, reflexiona.
Aun así, el monte sigue siendo su lugar en el mundo. “Este es el lugar donde yo vivo”, dice, mientras señala la laguna, los árboles y el silencio.
Quien llega hasta su casa no solo encuentra un guía o un anfitrión, sino un relator del monte adentro, alguien que conserva y transmite un conocimiento que no está en los libros.
“Si decide venir al norte del Chaco”, parece decir su historia, “siempre hay algo para aprender, para escuchar y para compartir”
Entrevista realizada en Marzo de 2025 para El Impenetrable TV.
fm los angeles







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