Miércoles, 17 de junio
GENERALES

AHORA WHIRPOOL-SIN OLLAS NI BATIDORAS: LA CRISIS GOLPEA A LA COCINA ARGENTINA CON DESPIDOS Y CIERRES INDUSTRIALES

Whirlpool cerró su planta de Pilar y despidió a 220 trabajadores; Essen recortó 30 puestos en Venado Tuerto.

La crisis industrial  que atraviesa el país volvió a mostrar su rostro más duro con el cierre repentino de la planta de lavarropas de Whirlpool en Pilar y los despidos en la fábrica de utensilios de cocina Essen en Venado Tuerto. En ambos casos, las empresas apuntaron a un escenario que se viene repitiendo en distintos sectores: caída del consumo, dificultad para sostener la producción local y un flujo creciente de productos importados que desplazan lo que antes se fabricaba en el país. Bajo estas condiciones, dos marcas históricas de la cocina argentina redujeron drásticamente su actividad y dejaron a cientos de familias en incertidumbre laboral.

En el caso de Whirlpool, la compañía informó la desvinculación de 220 trabajadores tras decidir el cierre de su planta inaugurada hace apenas tres años. La empresa argumentó una pérdida de competitividad para exportar, fuerte presión de importaciones y un mercado interno debilitado, factores que la llevaron a anunciar que los lavarropas que antes fabricaba en Pilar llegarán desde Brasil o China. Aunque mantendrá su operación comercial, el golpe para el cordón industrial bonaerense es significativo, especialmente en un contexto en el que múltiples firmas vienen ajustando personal desde principios de año.

Essen atravesó un proceso similar, con el despido de 30 trabajadores luego de reemplazar cerca del 45% de su producción por insumos importados. Desde la UOM de Venado Tuerto advirtieron que la apertura comercial aceleró un deterioro que ya venía avanzando sobre la industria metalúrgica y señalaron que, desde la llegada del actual Gobierno, se perdieron aproximadamente 30 mil puestos de trabajo. El sindicato sostiene que muchas empresas cambiaron su modelo productivo: en lugar de fabricar piezas completas, ahora importan partes casi terminadas y solo completan ensamblajes, reduciendo la necesidad de mano de obra.

Tanto en Buenos Aires como en Santa Fe, la crisis industrial exhibe un patrón que se repite: el repliegue de la producción nacional y el avance de las importaciones, en un momento donde la política económica apuesta a un esquema de apertura que, según advierten sindicatos y especialistas, deja a miles de trabajadores en situación de vulnerabilidad. Entre despidos, plantas paralizadas y líneas de producción que se apagan, la cocina argentina pierde no solo ollas y lavarropas hechos en el país, sino también capacidad industrial y empleos que difícilmente se recuperen en el corto plazo.

fm los angeles

Fuente: noticiero9
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