OPINIÓN-SAN VALENTÍN: ¿EL AMOR ROMÁNTICO YA FUE?
Dalia Gutmann reflexiona sobre cómo cambiaron las formas de amar.
"El amor romántico ya fue", lanzó la mamá de Dalia Gutmann en una charla cotidiana que terminó convirtiéndose en reflexión generacional. La frase sorprende viniendo de alguien que se enamoró a los 19 años, se casó "para siempre" y enviudó una década atrás sin dejar de amar. Sin embargo, incluso desde esa historia atravesada por la permanencia, aparece la pregunta: ¿cambiaron las formas de amar?
En tiempos de hipermodernidad —acelerados, ansiosos y atravesados por redes sociales— los vínculos parecen más fugaces. Likes, fueguitos, historias, bloqueos y celos digitales forman parte de una dinámica donde el enamoramiento convive con la incertidumbre constante. El ideal del amor eterno parece haber sido reemplazado por relaciones más breves y revisables.
El llamado "amor romántico" remite a la idealización del otro: enamorarse más de la idea que de la persona real. En los años 90, las novelas y las canciones hablaban del "amor de la vida", intenso y desgarrador. Las lágrimas frente al televisor o al walkman eran parte de una cultura sentimental donde todo se vivía al máximo.
Con el paso del tiempo, también cambian las prioridades. "A los 20 todo es una novela turca, y a los 40 es más como una serie basada en hechos reales con varias temporadas anteriores", ironiza Gutmann. Si antes se buscaban mariposas en la panza, hoy se valora más la paz en el sistema nervioso. Ya no se trata de que te completen, sino de que no te compliquen.
Entre mujeres que sostienen relaciones largas aparecen coincidencias: disfrutar la cercanía cotidiana, compartir la cama y el humor, practicar la reciprocidad en pequeños gestos diarios y admirar habilidades del otro. La confianza, la complicidad y la capacidad de hacer reír se vuelven más importantes que la intensidad desbordada.
Quizás el amor romántico no haya desaparecido, sino que se transformó. El "kit completo" no existe y la media naranja quedó como mito cultural. En tiempos donde el amor propio ocupa un lugar central, elegir compañero o compañera de ruta implica aceptar imperfecciones y apostar a un vínculo real, menos idealizado pero más consciente.
fm los angeles

Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario